Atlántico presentó los avances en su política de reintegración económica para desmovilizados

Entre octubre de 2013 y julio de 2014, se crearon y formalizaron, en el departamento de Atlántico, 43 unidades productivas o emprendimientos de negocios cuyos propietarios son personas desmovilizadas en proceso de reintegración.

Esto fue posible gracias a una alianza entre la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ACOPI), seccional Atlántico; la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).  Los resultados de la iniciativa se presentaron en una rueda de prensa el pasado 8 de julio en las instalaciones de la Cámara de Comercio Colombo-Americana de Barranquilla.

“El permanente y constante acompañamiento a las personas en proceso de reintegración ha ayudado a implementar 43 unidades productivas para 50 personas que antes estaban en un grupo armado. El entusiasmo y felicidad al momento de las entregas es un indicio de que sí es posible y creíble construir la paz para Colombia”, afirmó Esneyder Cortés, Director de Reintegración Programática de la ACR.

De los cincuenta beneficiarios, 42 son hombres y ocho son mujeres; 45 participaron en las desmovilizaciones colectivas de las Autodefensas Unidas de Colombia y cinco se desmovilizaron de manera individual de los distintos grupos guerrilleros que hay en el país. Los beneficiarios, que están culminando su proceso de reintegración, llevan más de siete años de haber dejado las armas, han recibido asistencia psicosocial y formación para el trabajo y han realizado acciones de servicio social como un aporte a la reconciliación.

Los 43 nuevos negocios están ubicados en Barranquilla, Soledad, Malambo, Galapa, Sabanalarga y Repelón, y para su montaje y formalización se requirió una inversión superior a los 330 millones de pesos por parte de las entidades involucradas.

Esta iniciativa está enmarcada en un proyecto nacional donde participan varias instituciones regionales, cuyo fin es la creación de 1.700 unidades productivas en todo el país.

Alberto, uno de los desmovilizados beneficiados con esta iniciativa, señaló: “para nosotros estas pequeñas cosas son la base de nuestras esperanzas. Tener un negocio propio nos llena de ilusiones y nos recuerda que haber dejado de lado un pasado conflictivo y lleno de incertidumbres es la mejor decisión que hemos tomado, así construimos paz”.