Declaraciones formales del vicepresidente Michael R. Pence al Grupo de Lima | Bogotá, Colombia

Presidente Duque, Presidente Varela, Presidente Morales y especialmente Presidente Guaidó de la República Bolivariana de Venezuela, Vicepresidente Mourao y sus Excelencias, es un honor dirigirme a las naciones aquí presentes, en este momento trascendental para el pueblo de Venezuela y para el progreso de la libertad en este hemisferio.

Les traigo saludos de un gran defensor de la libertad en Venezuela y en todo este Hemisferio de Libertad, el 45º Presidente de Estados Unidos, el presidente Donald Trump.

Hace apenas unos días, mientras el mundo miraba, el tirano en Caracas bailaba mientras sus secuaces asesinaban a civiles y quemaban camiones enteros con comida y medicamentos para el pueblo de Venezuela. El sábado fue un día trágico para las familias de quienes perdieron la vida y para el sufriente pueblo de Venezuela. Pero fue apenas otro día en la larga e inevitable transición de Venezuela de la tiranía a la libertad.

Como lo señaló el presidente Trump hace hoy una semana, yo les digo a todos ustedes, que pese a la brutalidad que el mundo presenció este fin de semana, “un nuevo mañana se aproxima en América Latina. En Venezuela y en todo el Hemisferio Occidental, el socialismo está muriendo y la libertad, la prosperidad y la democracia están renaciendo”.

Y el presidente Trump me pidió que esté aquí hoy para transmitir un mensaje sencillo al pueblo de Venezuela: Estamos con ustedes. Al 100 por ciento. Estamos con ustedes, y junto con todas las naciones reunidas hoy aquí, seguiremos acompañándolos hasta que se restablezcan la democracia y la libertad.

Como lo ha manifestado el presidente Trump, “Ya no hay retorno”. Y los acontecimientos de los dos últimos días no han hecho más que reforzar nuestra determinación.

Dos años atrás, los líderes de 12 naciones del Hemisferio Occidental se reunieron en Perú y adoptaron una postura valiente al firmar la Declaración de Lima y crear este grupo que ahora lleva su nombre.

Hoy, en gran parte gracias al liderazgo de nuestros socios en el Grupo de Lima, más de 50 naciones se han sumado a nosotros para reconocer al único presidente legítimo de Venezuela, el Presidente interino Juan Guaidó.

Ustedes han escuchado las voces de patriotas venezolanos clamando por libertad. Hay apoyado su valiente esfuerzo de enfrentar la cruenta dictadura de Nicolás Maduro. Y eso les ha merecido el mayor respeto de Estados Unidos y la gratitud del pueblo venezolano.

A los países aquí presentes, y sobre todo a nuestros amigos Colombia y Brasil, Estados Unidos les está agradecido por cómo han dado un paso adelante para ayudar al pueblo venezolano en un momento de gran necesidad.

Presidente Duque, su país ha recibido a más de un millón de venezolanos con los brazos abiertos y ha combatido a narcotraficantes, pandillas y redes de trata de personas que han diezmado a su república hermana. Y el liderazgo de su país ha hecho que Estados Unidos le tenga la mayor gratitud.

Y quisiera aprovechar esta oportunidad para decirles a todos aquellos que estén dispuestos a amenazar a nuestro amigo por asumir una posición valiente en defensa de la democracia, que deben saber lo siguiente: Colombia es nuestro aliado más firme en la región, y a todos aquellos que amenacen su soberanía o su seguridad les conviene no poner a prueba nuestro compromiso con nuestro aliado ni la determinación de Estados Unidos.

Vicepresidente Mourao, como pude ver en primera persona en Manaus, el pueblo brasileño ha mostrado gran compasión brindando asistencia al pueblo venezolano. Y esa compasión se vio durante los trágicos acontecimientos de este fin de semana.

Pero lo que hoy nos congrega es el reconocimiento, por todas las naciones aquí presentes, de que Nicolás Maduro es un usurpador sin derecho legítimo al poder, y Nicolás Maduro tiene que irse.

La lucha en Venezuela es entre dictadura y democracia, entre opresión y libertad, entre el sufrimiento de millones de venezolanos y un “nuevo futuro” de libertad y prosperidad.

Es inadmisible que Maduro haya bloqueado cientos de toneladas de asistencia aportadas por Estados Unidos y otras naciones amantes de la libertad. Hoy, más de 9 de cada 10 personas viven en la pobreza, el ciudadano venezolano medio ha perdido 20 kilos como resultado de privaciones y desnutrición, y la economía se ha reducido a la mitad. Miles de niños están sufriendo hambruna en este instante. Y durante meses, se han estado acumulando alimentos, medicamentos y otros insumos en la frontera, incluso mientras Maduro ha enviado asistencia a sus amos en Cuba.

Mientras tanto, el verdadero líder del pueblo venezolano realizó una acción decisiva para poner fin a su padecimiento. El presidente Juan Guaidó emitió una orden directa a las Fuerzas Armadas de Venezuela de que permitan que toda la asistencia humanitaria entre al país el sábado 23 de febrero, e instó al pueblo venezolano a mostrar su determinación realizando protestas pacíficas frente a bases militares en todo el país.

En respuesta, miles de venezolanos se reunieron fuera de la Base Aérea La Carlota en Caracas para expresar su voz por la libertad. Y muchos de los soldados rasos mostraron su verdadera lealtad cuando se negaron a disparar contra sus compatriotas. Hasta ahora, más de 100 miembros de las fuerzas armadas han elegido acompañar a los ciudadanos de Venezuela y desertado del régimen de Maduro, y algo de ayuda ha podido cruzar la frontera hacia Venezuela desde Brasil.

Como lo señaló este fin de semana uno de los soldados que se pasó al gobierno del presidente Guaidó, “somos millones contra 30 de ellos”. Y no debe permitirse que 30 usurpadores nieguen la libertad a 30 millones de personas. El presidente Trump ha manifestado “Ha empezado la lucha por la libertad”.

Pero los leales a Maduro han dado la espalda a su propia gente. Mientras el mundo observaba, incendiaron camiones con comida y medicamentos que el pueblo venezolano necesita desesperadamente. Grupos de matones entrenados por Cuba –conocidos como “colectivos”– recorrieron localidades fronterizas, disparando arbitrariamente contra personas inocentes. Más de trescientas personas resultaron heridas, y al menos cinco venezolanos perdieron la vida.

Lo que hemos visto en los últimos dos días no fue un golpe audaz de un líder triunfal; sino el acto desesperado de un tirano que ha empobrecido a su nación mediante la opresión y el socialismo… aferrándose al poder con violencia e intimidación.

Desde el primer día, el presidente Trump ha reconocido la amenaza que Nicolás Maduro representaba para el pueblo venezolano y las naciones de toda la región, y nuestro Gobierno ha tomado medidas decisivas para acompañar al pueblo de Venezuela en su esfuerzo por recuperar su libertad.

Hemos aplicado sanciones a más de 50 altos funcionarios y a la empresa petrolera estatal venezolana, PDVSA, a fin de impedir que los colaboradores de Maduro se enriquezcan a costa del pueblo venezolano.

Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017 y 2018, el presidente Trump llamó a todas las naciones a que nos acompañen en la condena y el aislamiento de la dictadura de Maduro.

Y el 23 de enero, cuando el pueblo venezolano salió a las calles para marchar en reclamo de libertad y democracia, Estados Unidos fue la primera nación del planeta en reconocer a Juan Guaidó como el presidente legítimo de Venezuela.

Ha sido para mí un honor viajar a América Latina en cinco oportunidades —en representación del Presidente— para afianzar la coalición en apoyo a una Venezuela libre, y Estados Unidos ha mantenido su promesa de acompañar al golpeado pueblo de Venezuela con tenacidad y generosidad.

Con el liderazgo del presidente Trump, hasta el momento Estados Unidos ha aportado más de US$ 139 millones de asistencia al pueblo de Venezuela, más que cualquier otra nación. Tan solo en las dos últimas semanas, hemos enviado cinco aviones militares con 400 toneladas de comida y medicamentos a Colombia y Brasil.

Y como lo hablamos hoy con el presidente Duque, nuestros esfuerzos hasta el momento no solo seguirán, sino que además se acrecentarán. Pese a la brutalidad de Maduro, seguiremos ejerciendo presión. Estamos identificando nuevas áreas en la frontera donde podemos posicionar previamente asistencia adicional para el pueblo venezolano.

Y hoy tengo el privilegio de anunciar que Estados Unidos proveerá US$ 56 millones adicionales para apoyar a nuestros socios en la región que acudan a ayudar al pueblo venezolano.

En los días y semanas venideros, Estados Unidos seguirá proporcionando alimentos vitales para los hambrientos, medicamentos a los gravemente enfermos y albergue a los desplazados por la brutalidad y la privación del régimen de Maduro.

Y mientras acompañamos al pueblo venezolano, debemos además hacer frente a todos aquellos que están dispuestos a oprimirlo. Muchos de sus países —como Panamá, Canadá y Colombia— han inmovilizado los activos de militares que siguen siendo leales a Maduro. Este es un paso importante para aislar al régimen de los millones que han robado al pueblo venezolano, e instamos a otros países que veneran la libertad a hacer lo mismo.

Pero es momento de hacer más. Muchos de sus países se han comprometido a actuar enérgicamente contra las actividades de lavado de dinero y otras actividades corruptas del régimen, y excluir completamente del sistema financiero a los peores agresores. Al tiempo que el pueblo de Venezuela sale a las calles para reclamar su libertad, es tiempo de hacer realidad esas promesas.

Por eso, hoy Estados Unidos exhorta a todas las naciones aquí reunidas a intensificar los esfuerzos para negar al régimen de Maduro el acceso al financiamiento y adoptar las siguientes medidas para aislar a la dictadura de Maduro. Instamos a las naciones del Grupo de Lima a inmovilizar inmediatamente los activos de PDVSA. En segundo lugar, a trasferir la titularidad de los activos venezolanos en su país, de los secuaces de Maduro al gobierno del presidente Guaidó. Instamos a todas las naciones presentes a restringir también las visas para el círculo de allegados de Maduro y a votar a favor de reconocer al representante del presidente Guaidó en el Banco Interamericano de Desarrollo.

Ha llegado el momento.

Y para apoyarlos en estos esfuerzos, con el liderazgo del presidente Trump, y con vigencia desde hoy, Estados Unidos establecerá sanciones adicionales contra más funcionarios del régimen, incluidos tres gobernadores de estados fronterizos que están implicados en la violencia que tuvo lugar el fin de semana pasado, y un miembro del círculo de allegados de Maduro. Estos hombres tomaron medidas para bloquear la asistencia destinada a personas necesitadas y reprimir protestas pacíficas, y sus acciones no quedarán impunes.

En los próximos días, Estados Unidos anunciará incluso sanciones más severas contra las redes de financiamiento corruptas del régimen. Encontraremos hasta el último dólar que han robado y lo restituiremos al pueblo venezolano.

Mientras seguimos ejerciendo presión económica y diplomática sobre el régimen de Maduro, confiamos en una transición pacífica a la democracia; sin embargo, el presidente Trump ha dejado en claro que están todas las opciones sobre la mesa.

Y para los miembros de las Fuerzas Armadas de Venezuela que siguen apoyando a Maduro, tengo un mensaje del Presidente de Estados Unidos. “Pueden elegir aceptar la oferta generosa de amnistía del presidente Guaidó para vivir su vida en paz con sus familias y compatriotas”.

Pero si “optan por la segunda vía: seguir apoyando a Maduro”, llegará el momento en el que rendirán cuentas por sus acciones. Como lo manifestó el presidente Trump, “no encontrarán ningún refugio seguro, ninguna salida segura, ninguna escapatoria. Perderán todo”.

El presidente Guaidó no busca ninguna retribución, ni tampoco lo hace Estados Unidos. Si se pliegan a la causa de la democracia, Estados Unidos valorará su apoyo y cancelará efectivamente las sanciones.

Sabemos que lo que retiene a muchos de ustedes no es la lealtad a Maduro, sino el temor por sus familias, que son vigiladas constantemente por la policía secreta entrenada por Cuba.

Pero lo cierto es que tras años de opresión y pobreza, y la brutalidad que tuvo lugar este fin de semana, el régimen de Maduro es cada días más débil.

Entonces, a esos miembros de las Fuerzas Armadas venezolanas… por ustedes, sus familias y su país, les decimos que tomen la decisión correcta. Acepten el sincero ofrecimiento de Guaidó de amnistía y una transición inclusiva hacia la democracia. Como lo manifestó la semana pasada el presidente Trump, “Ha llegado el momento de que todos los patriotas venezolanos actúen juntos como un pueblo unido”.

Y a los líderes de todo el mundo, ha llegado el momento: no puede haber observadores en la lucha de Venezuela por la libertad. Estados Unidos insta a cada nación a reconocer a Juan Guaidó como Presidente de Venezuela y dar un paso adelante para apoyar la lucha del pueblo venezolano por recuperar su libertad y reconstruir la democracia.

Y a aquellas naciones que han estado apoyando el régimen de Maduro —ante la brutalidad que el mundo presenció este fin de semana— las instamos a sumarse a las naciones que veneran la libertad en todo el mundo, acompañar al pueblo venezolano y retirar su apoyo al régimen de Maduro. Si siguen respaldando este régimen, solo lograrán aislar incluso más a sus naciones del escenario mundial.

Nos reunimos aquí para reafirmar nuestro compromiso con la libertad en este hemisferio. Como lo manifestó el presidente Trump, “El pueblo de Venezuela reclama libertad y democracia, y Estados Unidos de América le da su apoyo”.

Y mientras el pueblo de Venezuela se prepara para salir a las calles nuevamente, desde nuestros corazones les decimos sinceramente que no están haciéndolo solos. Lo hacen con el apoyo y las plegarias del pueblo estadounidense, los pueblos de las naciones aquí reunidas y de las personas que veneran la libertad en todo el mundo.

Y también creo que van con el Autor de la Libertad, quien dijo “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que el Señor hará hoy con vosotros; pues… donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

La libertad nace de los corazones de todas las personas de este Nuevo Mundo, y como lo dijera Simón Bolívar, “Un pueblo que ama la libertad al final será libre”.

Y con fe en esa grandiosa promesa, fe en el coraje y la fortaleza del pueblo venezolano, fe en todos los que nos han acompañado en este Hemisferio de Libertad, y fe en la generosidad y la determinación del pueblo estadounidense y de nuestro Presidente, creo sinceramente que se aproxima el día en que la larga pesadilla de Venezuela terminará, en que Venezuela volverá a ser libre y su pueblo verá un “renacimiento de la libertad”, en una nación renacida en libertad.

Al valioso pueblo de Venezuela les decimos: cuando busquen su libertad, nosotros los acompañaremos. Vayan con Dios.

Gracias.

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.