Declaraciones del Administrador de USAID, Mark Green durante firma del Acuerdo de Asistencia para Objetivos de Desarrollo con el presidente Iván Duque

Buenas tardes a todos. Es para mí un honor acompañar hoy al presidente Duque en la celebración de otro hito más de la estrecha alianza entre nuestros dos países. Hay razones para celebrar, pues somos mucho más que meros socios; somos vecinos cercanos y verdaderos amigos.

Existe un vínculo inquebrantable entre nuestras dos naciones, forjado sobre la base de un conjunto de valores comunes, originados en la lucha histórica por la libertad y la autodeterminación, que propulsaron a nuestras dos grandes naciones. Esta relación especial ha crecido a lo largo de los años y la hemos honrado mutuamente en momentos de crisis o desafíos. Por ejemplo, en 2017, cuando las trágicas inundaciones afectaron las proximidades de la localidad de Mocoa, EE.UU. ayudó a las víctimas brindando albergue e insumos. Algunos meses después, cuando el huracán María llegó al territorio estadounidense de Puerto Rico, esta vez fue Colombia la que envió toneladas de asistencia humanitaria en forma inmediata. Lo hicimos porque somos vecinos y amigos.

Presidente Duque, gracias por sus generosas palabras, su espíritu de colaboración y por su liderazgo inspirador. Estados Unidos valora enormemente sus esfuerzos por traer paz y prosperidad a todos los colombianos, así como su compromiso irrenunciable de apoyar a los venezolanos en este momento de necesidad.

También deseo reconocer a la viceministra de Asuntos Exteriores, Patti Londoño-Jaramillo; a la directora general de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, Ángela Ospina de Nicholls; y a la subdirectora del Departamento Nacional de Planeación, Gloria Amparo Alonso Másmela. La estrecha colaboración con ustedes y su personal ha sido clave para lograr nuestros objetivos comunes en las áreas de democracia y gobernanza, paz y reconciliación, crecimiento económico inclusivo, gestión de recursos ambientales y, ciertamente, la respuesta a la crisis en Venezuela.

En USAID, consideramos que el objeto de nuestra asistencia debe ser terminar con la necesidad de que exista. También creemos en el deseo innato de cada persona, cada comunidad y cada país de definir su propio futuro auspicioso. Eso implica que cuando hay líderes que están dispuestos a tomar decisiones difíciles, en las reformas que son necesarias para lograr primero la autosuficiencia y luego la prosperidad, como lo ha hecho Colombia, entonces debemos acompañarlos a lo largo de esa senda.

Colombia, por cierto, es muy distinta de muchos otros países con los que tenemos lazos. Es un país con un ingreso medio en aumento, un próspero sector privado y una larga y orgullosa tradición de democracia. Están bien encaminados en su recorrido como nación, pero como bien lo han mencionado, todavía quedan importantes desafíos por delante. Hay un complejo legado de conflictos armados.

Hay zonas —a menudo remotas y rurales—que han quedado marginadas y excluidas de los notables avances conseguidos por Colombia. La producción y el tráfico de estupefacientes sigue amenazando el futuro de demasiadas familias y comunidades, y por cierto, varios miles de venezolanos han cruzado hacia Colombia en un intento desesperado de dejar atrás la tiranía del régimen de Maduro. El mundo agradece profundamente la generosidad de Colombia en este sentido. Pero también reconocemos que esto implica un costo. La predisposición del Gobierno y el pueblo de Colombia de asumir estos desafíos y, al mismo tiempo, seguir concretando el destino de Colombia, es una voz preponderante en el escenario mundial, y nos enorgullece enormemente estar junto a ustedes y trabajar con ustedes. Y es por eso que hoy queremos aprovechar la oportunidad de anunciar asistencia para el desarrollo de USAID destinada a Colombia por valor de US$ 160 millones.

Estos recursos se destinarán a importantes obras, promoverán la implementación de la paz, impulsarán la reconciliación, darán apoyo a medios de subsistencia en comunidades rurales, expandirán servicios en regiones rurales, reforzarán la seguridad ciudadana y fortalecerán la protección de los derechos humanos.

Quisiera destacar brevemente un éxito que, en mi opinión, ejemplifica el valor de nuestro trabajo conjunto. En los próximos meses, el Gobierno de Colombia tiene previsto emitir más de 3.000 títulos de tierras en Ovejas, estableciendo así derechos formales a la titularidad de tierras en todo un municipio, por primera vez en la historia de Colombia. Formalizar los derechos a la tierra contribuirá a mitigar uno de los factores claves del conflicto en el interior del país. Creará nuevas oportunidades económicas y mejorará la calidad de vida de las poblaciones rurales. Es un logro histórico y me enorgullece el rol de colaboración de USAID en la implementación piloto del programa, que podrá extenderse en toda Colombia. Es un ejemplo de lo que hemos podido lograr juntos y de lo que podemos hacer en los interesantísimos meses que tenemos por delante. Gracias, presidente Duque, y gracias al pueblo colombiano por su continua colaboración y su perdurable amistad.

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.